Hay una parte del conjunto de creencias que conforman mi extraño credo, dedicada al Karma. Así cómo creo que no hay que pasar por debajo de una escalera, así como le esquivo al gato negro evitando que se cruce en mi camino, así como me guardo un proyecto o novedad importantísima (como el resultado de una entrevista laboral, por ejemplo) hasta el último momento en que se concreta o no con el ánimo de no “quemarme”, es así también como estoy convencido de la existencia de esta “ley” budista.
Es más tengo una certeza casi tan absoluta de su existencia; comparable al hecho de que el sol sale todo los días aunque no lo veamos.
No todas las personas son iguales y es por eso que el karma se manifiesta en algunas de ellas de una forma más latente que en otras.
Por citar un ejemplo: Marian y los deportes. ¿Aún siguen creyendo que es casualidad la estrecha relación entre las actividades físicas y los accidentes que le ocurren? De ninguna manera! Sin dudas hay fuerzas sobrenaturales que llevan al bueno de Marianito a encontrar siempre una manera de terminar en la enfermería. A las pruebas me remito.
El conocido y pocas veces bien ponderado panda, sin ir más lejos, tuvo un comienzo bastante negro en el hotel. Encontrando una y otra vez distintos tipos de obstáculos que de tan frecuentes e insólitos rozaban la ridiculez. Resultaba tragicómico verlo amargarse, rasgar sus vestiduras, patear el aire y maldecir en lenguas élficas buscando una explicación a las interminables triquiñuelas que destino le preparaba a diario. Muchas canas, ojeras y desvelo le costó superar esa sucesión de infortunios; pero al parecer buscó la luz con tanto ímpetu que encontró un oasis en medio de tanto disgusto. Aunque también existe la creencia en los ámbitos marginales del fumadero, en ese inhóspito lugar donde se reúnen los fumadores con el afán de saciar su sed de toxinas sin importar las inclemencias térmicas, que recurrió a la ayuda de una bruja; luego de recibir un folleto en las inmediciones de la estación Retiro del ferrocarril San Martín.
Estas manifestaciones tan importantes de la prescencia del Karma no son exclusividad de los empleados sino que también y, con inusitada frecuencia, son palpables durante las estadías de diversos huéspedes.
No es casualidad que a ese Vip 1, justo a ese que venía con 150 notas en el profile ingresadas por el MOD de PH Vendome diciendo lo complicado e hinchapelotas que era... La aerolínea le pierda una valija, no se encuentre con el chofer en Ezeiza, tenga que esperar habitación por horas, la llave no le funcione, el equipaje se traspapele en el depósito bajo un rollo de papel burbuja, el mensaje tan importante se entregue por error en otra habitación, se pase por alto su habitación a la hora de limpiarla, que haya un error con un despierte, que se le lleve mal el pedido de room service o que se le cargue el desayuno cuando no correspondía.
El último ejemplo que se me ocurre fue con un español que trabaja para una entidad bancaria. El tipo llegó junto a un grupo de 5 ó 6 colegas alrededor de las 11 hs. Todos recibieron habitación, excepto él, hecho que casi le causa un pico de presión en el presiso instante en que se lo comunicaron. La particularidad de este personaje es su acelere. El hombre parecía estar siendo acechado por la muerte, como si cada segundo que pasaba estuviera más cerca del fin; estaba preso por una ansiedad pocas veces vista en un ser humano. La cuestión es que mientras su habitación estaba en proceso de limpieza, sus colegas se solidarizaron con él y decidieron hacer una reunión en el bar; donde desplegaron todo su arsenal de papeles y contratos millonarios.
Más tarde, cuando Peluca finalmente consigue tener a su disposición una habitación para asignarle, decide darle check in. Pero lo que Pelu no sabía es que este hombre contaba con la pesada e inevitable carga de un karma negativo. En el presiso instante en que el elegía la habitación para el huésped problemático, del otro lado del hotel, Vivi también estaba buscando una habitación disponible y fue más rápida al elegir que su colega. Estamos hablando de una fracción temporal tan ínfima como 1 o 2 segundos, pero lo suficientemente nefasta para que los hechos se vuelvan en contra del desdichado huésped.
La cuestión es que cuando el impaciente huésped se dispuso a llegar a su habitación; luego de atravesar la galería de arte de forma porco ortodoxa por estar cargando su equipaje, luego de reclamar con notables signos de ira por la complejidad edilicia del hotel, finalmente logró encontrar la puerta que lo separaba de su ansiado templo de relax representado por una cama king size vestida por ropa de cama de seda egipcia de 300 hilos.
Imaginen su reacción al ver la habitación ocupada, imaginen el semblante pálido del bellboy que lo acompañaba, imaginen la cara de
Definitivamente no es casualidad.
Hace unas semanas nos visitó un ser mágico, un griego que parecía ir flotando en un nube de paz, por la vida. Definitivamente una persona que jamás pasó indvertida y que marcó a muchos de quienes intervinieron en algún proceso realizado junto a él.
La energía positiva, las buenas intenciones, los mensajes que nos dio durante su corta estadía; rociaron con un bálsamo de tranquilidad nuestras actividades durante su visita. Un ser dotado de una armonía y generosidad infinitas.
Ese fue uno de los pocos casos en que uno se encuentra con una usina de buenas ondas. Quizás fue por eso que varios de nosotros intentamos interactuar con él la mayor cantidad de tiempo posible, porque es realmente es difícil encontrar alguien que sea portador de un karma tan positivo y dispuesto a compartirlo con los demás.
Sr Nasikas: Cuando estén las cosas jodidas, el ánimo por el piso, el ambiente caldeado...

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