miércoles, 24 de octubre de 2007

Un adelantado a su tiempo

Voy a iniciar esta nueva sección hablando de un personaje (el autor de este blog) que marcó a fuego su corta y extravagante estadía en nuestro querido hotel.

Nada más y nada menos que el señor Skikas.

Un buen día se apareció este jóven estudiante de la UNQUI junto con otros especímenes enviados por el glorioso Man Power, dispuesto a ser bellboy. Entre sus mayores cualidades se encontraban la energía, la motivación, la constante sonrisa y las ganas de hacer... el tema es que no tenía ni la más pálida idea de cómo se requiere que se hagan las cosas y además no tenía el menor nivel de protocolo, ceremonial y ubicación que hacen falta para estar parado en el lobby de un 5*.

Ejemplos sobran:

  • Gritarle un exagearado y desubicadísimo: -"OOOOOOpaaaaaaaaaa"- a una señora que se rompió el marote contra el marmol del piso.
  • Agarrar a la gente del brazo para indicarle como llegar a un lugar determinado.
  • Cambiar el sobrio "Buenos días, señora" por el más práctico "hola, que tal? como andás?"
  • Alzar a los hijos de los huéspedes o embestir con un carro contra un ascensor ante la presisa indicación "esperá que hay un palito de lluvia que sobresale!"
  • Tomar de la cintura a compañeras de trabajo que ni siquiera sabían su nombre.
  • Escribir con indeleble el nombre de su banda de rock en el ascensor del back.
  • Comprar perfume a un vendedor de la calle en medio del lobby!!!!!
  • Fumarse una vela en la terraza, lo cual precipitó su salida y le marcó la suela de un Oggi in the middle of his ass...

Y les aseguro que me estoy olvidando de un montón de cosas más...

Pero eso no es todo, el bendito grooming!! Apareció con el peinado más loco que hayamos visto en el hotel (y mirá que hay cabelleras extrañas, eh...) Unos pirinchos parados atrás, adelente el flequillo achatado y con rayita al costado y su dorada cabellera coloreada con matices oscuras emulando al yaguareté que está estampado en el pecho de la camiseta de los pumas. Todos los días llegaba con el clásico bolso hippón, camisa de bambula, pantalones bombé y sandalias muy a lo Leo de "that 70s show".

Ocurre que Nicolás era un espíritu libre, no lo podíamos amoldar a los estándares y las reglas. Para el la hotelería era un medio para poder realizar lo que más le gustaba: ser una estrella de rock. Por más que insitieramos en explicarle cientos de miles de veces, como quiere el hotel las cosas, el estuvo convencido hasta el último momento de que estaba haciendo lo correcto.

Quizás el tiempo le dé la razón. Quizás a él, como al resto de los genios, se lo haya tratado de delirante y la hotelería del futuro tienda hacia el Faena y nosotros nos volvamos obsoletos.

La única noticia que tuve luego de su desvinculación es que estaba que trinaba porque lo habían delatado por "elevarse en la terraza", lo lamentamos en el alma, pero el profesionalismo fue más fuerte que las ganas de ver con que nos sorprenderías día a día... Hoy se está dedicando a lo que más le gusta y me encantaría saber cual es su medio de vida. Sin duda alguna será algo de lo más insólito...

Aqui se lo ve al gran Skikas dando cátedra en cuanto a rock e liusiones licérgicas se refiere.

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