viernes, 12 de octubre de 2007

Donde está mi MASERATTI?

Una de las historias más graciosas que recuerdo es la del Rodri y el Maseratti:


Esto ocurrió unos 4 meses después de la inauguración del hotel, aproximadamente.

Todos eramos niños bien, cumpliamos a rajatabla con todo lo que se nos decía, nadie cuestionaba nada, es más cualquier decisión -por mínima que fuera- se consultaba con un supervisor.
Ir al baño, dejar el lobby sólo, bajar a comer, repetir plato principal, usar más de un papel para secarse las manos... todo era motivo de consulta.


Este día en particular se estaban por llevar a cabo unas tareas para colocar unos dispositivos a prueba de palomas en la entrada del palacio. Estaba previsto que comenzaran a las 8 de la mañana pero en realidad a los obreros no les copaba mucho la idea de madrugar así que comenzaron a llegar, parsimoniosamente, cerca del mediodía.



Por aquel entonces trabajaba en el hotel el "vertiginoso" Juan Formoseño, un tipo que estuvo meses en el hotel, sin hacerse mucho problema, manejando un acotadísimo nivel de información acerca de que es lo que pasaba. Por eso le sentaba muy bien la entrada de Palacio, ya que con sólo señalar (no con el dedo, sino con la mano abierta y el pulgar hacia adentro) hacia la recepción, evadía cualquier tipo de inconveniente.

Juancito recibió a un señor muy importante, que venía por primera vez al hotel, que llegó en una Maseratti. Todo un acontecimiento, nadie jamás en la vida había visto un auto de esos.
El dueño era algo... especial, y solicitó no muy amablemente, que nadie tocara su auto. Eso sí, como condición de que quedara en la explanada, se le pidieron las llaves.

Hasta aquí todo estaba bien, pero de pronto los obreros se sacudieron la modorra y empezaron a trabajar de una vez. De manera que comenzaron a pasar cerca del auto con muchísimos y pesados caños, con el fin de montar una estructura que les permitiera llegar al segundo piso del palacio. Como estaba en juego la carrera del portero y el prestigio del hotel, se decidió bajar el auto al parking para que reposara sano y salvo.

Rodri llegó al palacio para cubrir a Juan, que tenía que comer, así que Formosa se retiró con su habitual andar cansino (que raro en un portero, no?) sin dejarle al bueno de bondy, ninguna novedad de lo ocurrido. Lamentablemente para el nuevo portero de palacio, empezó a llegar gente por su entrada y él se encargaba de acompañar a todos y cada uno de ellos hacia un lugar seguro porque la estructura ya había adquirido dimensiones comparables con la torre de Babel. En esa época Ro, que hacía sus primeras incursiones en el mundo hotelero, estaba algo inseguro y esta situación no le agradaba mucho. También solía ponerse algo... nerviosín, digamos. De manera que cuando apareció una persona impaciente por llevarse su vehículo que ya estaba en la rampa y ante la falta de valets cerca, se la jugó y entregó una llave al supuesto dueño.

Pocos minutos después llegó la calma, hasta que un grito desgarrador hizo helar la sangre de Rodrigo: DONDE ESTA MI MASERATTI???!!!

Automáticamente, su sistema nervioso colapsó:
Sudor frío, temblores en las piernas, baja de presión arterial, palidez y nauseas lo asaltaron por completo. Enmudecido, miraba a su interlocutor, pensando en que se había mandado la cagada de su vida entregando un auto a la persona equivocada...
Para su fortuna justo apareció Ticky Ticky que llegaba a su hábitat habitual. El señor cada vez más enfurecido, gritaba con desesperación en busca de la respuesta y su amado chiche. Había pedido expresamente que NADIE TOCARA SU AUTO!!!
Ticky comenzó a calmarlo, echándole mano a todos sus recursos de charlatanería. Diciéndole que todo estaba bien, que habíamos bajado el coche por las obras de la entrada -todo esto sin saber absolutamente nada al respecto -. Mientras Ro se alejaba blanco como un papel, con la mirada perdida, murmurando "perdí el trabajo... perdí el trabajo".

Finalmente y luego de una rápida investigación se le avisó al señor que el auto estaba en el parking, de manera que el señor arremetió hacia el interior del estacionamiento y buscó a su amado vehículo italiano.

Por fortuna para Rodri, todo salió bien, pero jamás se asustó tanto.
En cuanto al huésped, volvió al hotel en algunas oportunidades, pero jamás volvió a dejarle las llaves a nadie. Y nadie se animó a pedirselas...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Quien es Ticky Ticky???????

Skikas dijo...

Es nicolás gonzalez!!!!
En ea época era doorman...